Embajadora de Colombia en Roma intervino en la Plenaria del 41 Periodo de Sesiones de la Conferencia de la FAO sobre “Migración, Agricultura y Desarrollo Rural”

27/06/2019

Roma (jun. 26/19). La Embajadora de Colombia en Roma, Gloria Isabel Ramírez Ríos, participó, en su calidad de Representante permanente ante los Organismos de Naciones Unidas con sede en FAO, en la plenaria del 41 periodo de sesiones de la Conferencia de FAO, que tuvo lugar en Roma, entre el 22 al 27 de junio, cuyo tema central es “La Migración, la Agricultura y el Desarrollo Rural”.

La Embajadora se refirió a los retos que enfrenta Colombia desde el punto de vista migratorio como consecuencia de la crisis que enfrenta Venezuela, que lo calificó como “un problema descomunal”.

Este el discurso completo:

Gracias Señor Presidente,

Excelencias, Ministros y Viceministros,

Distinguidos delegados

Señoras y Señores,

Permítanme en primera instancia reconocer el legado del señor José Graziano da Silva, como Director General de esta Organización, por su liderazgo y trabajo comprometido durante los ocho años de su mandato- Auguramos el mayor de los éxitos al recién electo Director General, señor Qu Dongyu, de cara a los desafíos de la Agenda 2030 para avanzar en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por el papel y la contribución de la FAO en este sentido.  

Es un honor para mí dirigirme a Ustedes, en el marco de este importante periodo de sesiones de la Conferencia que tiene como eje “la migración, la agricultura y el desarrollo rural”, una temática que reviste la mayor relevancia en el contexto actual, particularmente, para un país como Colombia que enfrenta actualmente grandes retos, no solo por el creciente flujo migratorio proveniente de Venezuela, sino por su carácter de país agrícola y con una de las mayores biodiversidades del mundo.

Como ustedes saben Colombia ha asumido con el mayor compromiso, solidaridad y generosidad, la migración masiva de venezolanos hacia nuestro territorio, consecuencia directa del derrumbe económico del régimen de Nicolás Maduro. Tenemos a la fecha 1.3 millones de migrantes en nuestro país, un problema descomunal, solo comparable en dimensión y gravedad con el provocado por la guerra en Siria. 

En este escenario agradecemos la respuesta solidaria de Naciones Unidas, FAO, PMA, FIDA entre otros organismos y hacemos un llamado para nos sigan apoyando en la búsqueda de más ayuda  para enfrentar  esta crisis, pues como recordaba recientemente nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Holmes Trujillo, la migración venezolana impacta gravemente en nuestra economía y en los sistemas de educación y salud y hasta ahora  solo hemos recibido un poco más de 20% de los fondos a los que se comprometieron los organismos internacionales.

El presidente Iván Duque está destinando todos los esfuerzos para resolver la problemática del campo colombiano, el tamaño de cuya población, el aporte al PIB y a las exportaciones es significativamente superior al de otros países de la región.

Para impulsar el sector, elevar su productividad y disminuir la pobreza en el campo, puso en marcha múltiples iniciativas para las cuales destinó en el Plan de Desarrollo, 20% de los recursos que invertirá el gobierno hasta el año 2022. Vinculará 300 mil productores a un programa de agricultura por contrato basado en venta sin intermediación, recursos a la tasa comercial más barata del mercado y un programa de micro seguros en beneficio de nuestros campesinos. También estableció la meta de brindar acompañamiento a 550 mil productores con extensión agropecuaria; aumentar las exportaciones de origen agropecuario en 22% y generar condiciones para lograr un crecimiento anual del 4% para el sector agropecuario.

Por sus condiciones especiales de clima tropical, su ubicación estratégica en Latinoamérica y su vocación ancestral, como acertadamente lo ha señalado este organismo, Colombia se puede convertir en una despensa alimentaria para el mundo. El gobierno del Presidente Iván Duque promueve proyectos productivos de gran escala para cual ha establecido exención de impuestos por diez años para las inversiones agropecuarias. Sectores como la producción de alimentos básicos, carne de cerdo y pollo y procesos industriales tienen grandes oportunidades para cumplir ese objetivo.  La promoción y ayuda de la FAO es clave para ello. Un ejemplo lo ilustra nítidamente: en nuestro país se cultivan 500.000 hectáreas de arroz y tenemos casi 1.8 millones de hectáreas con alta posibilidad para explotar en ese cultivo.

Colombia continúa en búsqueda de la paz, una empresa compleja y extremadamente difícil por los retos de violencia, crimen e inseguridad que se derivan de haber recibido del gobierno anterior más de 200.000 hectáreas sembradas con coca y una dramática situación en temas como minería criminal, devastación del territorio y proliferación de grupos de crimen organizado. El gobierno ha concentrado los mayores esfuerzos en combatirlos con muy exitosos resultados, logrados por los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, muchos de los cuales entregan sus vidas en la defensa de la sociedad, por lo cual merecen el respeto y el reconocimiento de los colombianos y de la comunidad internacional.

Respecto del acuerdo con las Farc, interpretando la voluntad de la mayoría de los colombianos el presidente Iván Duque busca en el ámbito político, que haya paz sin impunidad. Que el narcotráfico y el secuestro no sean delitos conexos con rebelión. Que los autores de crímenes atroces no lleguen a la política sin antes pagar sus condenas. Que los delitos sexuales, en especial contra menores de edad, no sean amnistiables.  Sin embargo, al mismo tiempo honra rigurosamente los acuerdos con los excombatientes que están cumpliendo a cabalidad sus compromisos. El presidente Duque puso orden en el pandemónium de desorden, ineficiencia y tráfico de influencias en la implementación que recibió al llegar al gobierno y que está bajo escrutinio de la justicia.  Estabilizó los espacios territoriales donde se concentran los ex guerrilleros, multiplicó y activó los proyectos productivos de los desmovilizados -había apenas dos aprobados en agosto de 2018- puso orden y cumplió los compromisos del Programa Nacional de Sustitución de Cultivos. Y sobre todo rescató la reforma rural para la cual destinó 150 millones de dólares para activar el catastro rural multipropósito a la vez que llevó el Fondo de tierras de distribución gratuita, de 600 mil a 3 millones de hectáreas. También destinó 200 billones de pesos en el Plan de Desarrollo para las 16 zonas y los 170 municipios que padecieron las peores y más graves manifestaciones de ilegalidad.

Quisiéramos hacer referencia a una preocupación que en los últimos meses hemos tenido en relación a la colocación del precio del Café (interno y externo) por debajo del margen mínimo de rentabilidad.

En este tema particular y a diferencia de unas condiciones de mercado donde la oferta y la demanda establecen las condiciones, tenemos un sector que depende en gran medida de la especulación y fluctuación de los precios en bolsa, así como intereses unilaterales de industriales encargados del procesamiento del café verde, donde los industriales son cada vez más prósperos mientras los productores deben vender sus productos por debajo del precio de producción.

En el caso particular de Colombia, uno de los principales jugadores en el mundo por su calidad, de continuar en esta situación, tendríamos una seria afectación en aproximadamente 900 mil empleos rurales directos y aproximadamente 2 millones entre directos e indirectos. En nuestro país el café representa el principal motor de la economía en más de 590 municipios que hoy dependen exclusivamente de esta actividad.

Este tipo de fluctuaciones y tendencia incluso podrían llegar afectar la seguridad alimentaria, pues se genera una disminución en la generación de ingresos y calidad de vida de nuestros pobladores rurales, no solo en Colombia, si no en de los diferentes países productores.

En este sentido, les hacemos una invitación para prender las alarmas ante la manera cómo probablemente de manera irresponsable dejamos que la especulación determine el desarrollo de nuestros cafeteros. Los invitamos igualmente en este escenario, a coordinar acciones que nos permitan hacer frente a la problemática y a definir de manera conjunta planes, programas y campañas que permitan atender de manera oportuna cualquier impacto social y económico.

Adicionalmente, es necesario promover acciones conjuntas de los países productores de algunos commodities muy susceptibles a la variabilidad en los precios, retomando la necesidad de abogar por precios justos en donde toda la cadena se vea retribuida por su actividad. Los invito a generar frentes comunes en torno a la sostenibilidad de la actividad agrícola y agropecuaria, que en todo caso pasa por la productividad, la competitividad, pero sobre todo por la rentabilidad que se deriva de este ejercicio y lo convierte en un instrumento de desarrollo y no de deterioro.

Pero igual de importante es la estrategia que tomemos países productores de productos como el café con la comercialización de este grano. el Precio Justo que se pague a nivel internacional por estos productos, es fundamental para el bienestar de millones de cultivadores.  de otro lado y aquí también solicitamos apoyo de FAO...Colombia se ha convertido en un líder en el cultivo y comercialización de aceite de palma “sostenible” para el mercado global-  sin afectar la frontera agrícola o causar deforestación, y asegurando la implementación de soluciones justas para temas asociados con conflictos de tierras y condiciones laborales, pero existen barreras y mitos, científicamente NO argumentados que le hacen la guerra comercial al punto de lograr bajar los precios y satanizar su consumo, poniendo en riesgo su futuro y sostenibilidad.

Este tema debe ser eje central en la agenda de la FAO y planteando una serie de medidas que busquen asegurar la alimentación de nuestra población, que como la estima la misma Organización para 2050 será de más de 9.300 millones de habitantes.

Es por ello, que debemos priorizar la promoción y el fortalecimiento de las buenas prácticas en la agricultura, la ganadería, la actividad forestal y la pesca. Las buenas practicas además de hacer la actividad sostenible, nos permiten hacerla eficiente y que se convierta en un vehículo para el acceso seguro a los alimentos de mayor calidad y nutritivos.

Quisiera terminar esta intervención manifestando nuestro agradecimiento a la comunidad internacional en la estabilización y ahora consolidación de los territorios en Colombia y, aprovechamos esta oportunidad para invitarlos a seguir apoyando este largo y complejo proceso, que tiene como prioridad el campo.

Finalmente, nos ponemos a su disposición para trabajar de manera articulada entre los gobiernos y la comunidad internacional en acciones que nos permitan seguir aportando al crecimiento y fortalecimiento de las zonas rurales del mundo, las cuales representan no solo el presente sino la sostenibilidad del futuro.

MUCHAS GRACIAS

font + font - contrast